¡Salí de acá! No sos bienvenido.
Si caíste en este espacio, no sigas leyendo.
Este lugar es mío.
Escribo para pensar.
Para escucharme sin ruido, o con él.
Para entender lo que siento, lo que creo y lo que todavía no sé.
Escribo para construir mis propias ideas
y ver con claridad en qué estoy hoy.
Este blog es mi territorio mental.
Mi espacio para ordenarme,
para registrar mi proceso
y observar cómo evoluciona mi forma de pensar.
Cada texto es una pieza suelta de un sistema que siempre estoy moldeando.
Nada está terminado.
Nada es dogma ni verdad.
Todo puede transformarse cuando encuentre algo que me cierre mejor
o que me divierta más elaborar.
Nota para mí:
Este blog existe para recordarme que mi pensamiento está en movimiento.
Lo que escribí antes no es algo que tenga que defender,
es material para cuestionar, desarrollar, criticar, transformar o reforzar.
Acepto lo que soy hoy.
Dejo registro de lo que fui,
porque me ayuda a ver cómo evoluciono…
y, a veces, me hace reír de mí mismo.
Nota para mí (2):
Lo que pienso no tiene por qué gustarme ni siquiera a mí.
No preciso sentirme cómodo ni bien con lo que pienso.
Solo preciso pensar.
Eso soy yo.
Nota para mí (3):
No olvidarme de divertirme en el proceso.
Lo dejo en público por una razón práctica:
puedo acceder desde cualquier lugar del mundo
y todo queda respaldado automáticamente sin que tenga que ocuparme.
Este espacio existe para que yo pueda verme pensar.
Y soy mi soberano.
Hago con mis pensamientos lo que se me cante.
No sigas.
Salí de acá.
Este lugar no es para vos.
Acá no hay nada para vos.