Hoy WordPress me basureó

Bitácora – 23 de noviembre 6:50 am

Hoy WordPress me basureó.
Horas peleando con nada, o con todo:
espacios que no aparecen, bloques que se mezclan, tipografías que parecen castigos divinos.
Entre Gutenberg, Twenty-Twenty-Five y mis ganas de entender algo que parece diseñado por el enemigo, terminé aprendiendo más de lo que quería… y menos de lo que necesito.

Pasé horas intentando algo tan simple como respetar los párrafos.
Copiaba desde Pages, pegaba, y el editor hacía lo que quería:
saltos que desaparecían, bloques que se unían, textos que quedaban en un solo bloque imposible de trabajar.

Pasar los textos desde Pages -que tampoco domino- al editor del blog, fue como saltar de un incendio a otro: ninguno es mi casa y los dos parecen desarrollados por el enemigo. Aunque prometan el cielo. ¿El cielo para quién? Para mí seguro no.

Logré una solución parcial usando el bloque clásico y pegando con mismo estilo.
Después descubrí que para que Gutenberg no me destruya el formato, tengo que limpiar todo antes:
pasarlo por texto sin formato y recién ahí pegar.

También entendí —no sé cómo— cómo espaciar los encabezados:
agregando un bloque Spacer antes de cada H2 y ajustándolo a 25px.
No sé si es elegante, pero funciona.
Eso ya es una victoria.

Otras cosas siguen siendo un misterio:
las listas, el viñetado, la diferencia entre bloques que parecen iguales pero no lo son.
Hay cosas que quedaron bien y no sé reproducir;
otras quedaron mal y no sé arreglar.

Me negué a cambiar el tema a uno anterior más intuitivo. A mi edad nada mejor que exigirme recorrer una buena curva de aprendizaje. Capaz que un blog bien diseñado no está mucho más cerca aún, pero me alcanza con que el Alzheimer se vaya alejando.

Conclusión del día:
Gutenberg promete el cielo, pero la sensación es que fue programado por alguien que quiere verme arrodillado.
Igual, sobreviví.

Y el blog respira un poco mejor que ayer.