La frontera más corta del mundo

Siempre pensé que las fronteras eran líneas en un mapa.
Hasta que entendí que la más corta del mundo
va del pecho a la conciencia.

La Nación puede rodearme,
pero la Patria únicamente existe cuando la reconozco.

No hay aduana para entrar en mí,
sólo valentía para no salir corriendo.