Me está pasando algo extraño:
cuando releo lo que escribo, siento una pequeña fascinación.
No por creerme brillante (que seguramente lo soy), sino por ver mis ideas acomodarse soberanamente.
Como si al releerme entendiera un poco mejor quién soy y hacia dónde piensa mi cabeza cuando no le pongo límites.
Es raro.
Y a la vez, muy mío.
Me gusto cuando estoy así.