Categoría: Incubadora de Trazos

Primeras formas o trazos. Esbozos o incubadora de ideas, frases, impulsos o intuiciones que surgen sin filtro. Sin saber si van a algún lugar o en qué pueden transformarse. Cuando estoy serio y profundo…o me lo creo. Y cuando estoy boludo y superficial…o lo parezco.

  • Extraña sensación

    Me subo al auto.
    Cinturón.
    Arranco.
    Las calles de siempre.

    Algo se siente raro en la marcha, en la dirección.
    Me detengo.

    Bajo y reviso: todo se ve en orden desde afuera.
    Cubiertas infladas.

    El auto no era.
    Las calles tampoco.

    ¿Seré yo?
    ¿Será tiempo de otros caminos?

  • Nombrar para pensar

    Capto cosas que busco explicar y no consigo.
    El concepto se me ilumina, pero no tengo las palabras.

    Desde mi soberanía mental, me siento libre de ponerles nombre.

    Nombrar es la forma más precisa que tengo de pensar.

  • Definiciones circulares (a decantar)

    Tuteláfilo (adj. masc. sing.):
    Dícese del individuo que padece tutelafilia.
    Sinónimo: tutelófilo.

    Tuteláfobo (adj. masc. sing.):
    Dícese del individuo que padece tutelafobia.
    Sinónimo: tutelófobo.

    Tutelafilia (de tutela-y-filia):
    Condición que padecen los sujetos tuteláfilos.
    Véase también: tutelofilia.

    Tutelafobia (de tutela-y-fobia):
    Condición que padecen los sujetos tuteláfobos.
    Véase también: tutelofobia.

    Es claro, ¿verdad?
    No más preguntas, Su Señoría.

  • Mundo partido

    El mundo parece partido en dos: tuteláfilos y tuteláfobos…
    o en cuatro: tuteláfobos que se hacen pasar por tuteláfilos,
    y tuteláfilos que se disfrazan de tuteláfobos.
    Nadie escapa a estas categorías.

  • ¡Movete!

    Prácticamente acabo de volver de Paraguay.
    Amo mi casa, pero hoy estoy como sentado arriba de un hormiguero.
    Me tengo que mover. Salí de ahí.

  • La autoridad, yo y mi soberanía

    «Mi autoridad emana de vosotros
    y ella cesa ante vuestra presencia soberana.»

    Escuché mil veces esta frase de Artigas.
    Hasta que un día me atravesó distinto.
    Más personal.
    Más íntimo.

    Y me quedé pensando.

    Si mi autoridad no me la otorga nadie,
    si no emana de un “vosotros”,
    si no la ejerzo sobre otros…

    ¿de dónde nace
    y dónde termina?

    La ejerzo hacia adentro,
    sobre mí mismo.
    No hacia afuera.
    No sobre nadie.

    No necesito que cese ante nadie
    porque no depende de nadie.
    No se delega,
    no se pide prestada,
    no se valida afuera.

    Esa frase forjó la Nación donde nací.
    Pero lo que despertó en mí
    se hizo otra cosa:

    un tipo de autoridad
    que no se ejerce sobre otros
    sino sobre mi propio territorio interno.

    Y ahí es donde entiendo
    el punto exacto al que llegué:

    soy Yo, mi soberano.

  • Traición a la Patria

    Traición a la Patria
    es un invento del Estado.

    A la Patria no se la traiciona:
    se la habita.

    Al Estado, si querés, se lo desobedece.

    Pero mi Patria no pide lealtad,
    porque no la delego.

  • ¿El Estado me ama…o quiere poseerme?

    A veces siento que el Estado es ese ex insistente
    que no acepta el final.

    Me manda señales, sellos, himnos, obligaciones.
    Yo respondo con silencio diplomático.

    No es odio.
    Es que confundió que yo nací en su seno
    con creer que podía ser mi dueño.

    Mi Patria, en cambio, no firma contratos.
    Sólo late.

  • La frontera más corta del mundo

    Siempre pensé que las fronteras eran líneas en un mapa.
    Hasta que entendí que la más corta del mundo
    va del pecho a la conciencia.

    La Nación puede rodearme,
    pero la Patria únicamente existe cuando la reconozco.

    No hay aduana para entrar en mí,
    sólo valentía para no salir corriendo.

  • Patria de Bolsillo

    Hoy descubrí que mi Patria no entra en un mapa,
    pero sí en un gesto mínimo.

    Ayer me cambié de país sin moverme del sillón.
    Apagué el noticiero, respiré hondo
    y recuperé territorio.

    Al final, la soberanía era eso:
    cerrar la frontera en mí mismo.