Escuchaba Carmen y me atravesó.
Tu n’y dépendrais de personne ;
point d’officier à qui tu doives obéir
et point de retraite qui sonne
pour dire à l’amoureux
qu’il est temps de partir !
Le ciel ouvert, la vie errante,
pour pays l’univers ;
et pour loi sa volonté,
et surtout la chose enivrante :
la liberté ! la liberté !
Tú no dependerías de nadie;
ningún oficial al que debas obedecer,
y ningún toque de retirada
para decirle al amante
que es hora de partir.
El cielo abierto, la vida errante,
por patria, el universo;
y por ley, su voluntad;
y sobre todo, la cosa embriagadora:
la libertad, la libertad.
No fue solo la letra.
La música me llenó y me empezó a expandir.
Là-bas, là-bas dans la montagne
là-bas, là-bas, tu me suivras,
tu m’aimes et tu me suivras !
Là-bas, là-bas, emporte-moi !
Allá lejos, allá en la montaña,
allá lejos, allá, tú me seguirás,
me amas y me seguirás.
Allá lejos, allá, llévame contigo.
La montaña me empezó a llamar.
Quiero ir.
Ah ! le mot n’est pas galant,
mais qu’importe, va, tu t’y feras
quand tu verras
comme c’est beau, la vie errante ;
pour pays, l’univers,
et pour loi sa volonté,
et surtout la chose enivrante :
la liberté ! la liberté !
No suena bien, pero qué importa.
Ya te acostumbrarás
cuando veas
lo hermosa que es la vida errante;
por patria, el universo;
y por ley, su voluntad;
y sobre todo, la cosa embriagadora:
la libertad, la libertad.
No pasa por el lugar donde estoy.
Soy yo. Mi Patria interior pide más.
Esto me queda chico una vez más.
Me ensancho y ya no quepo.
Suis-nous à travers la campagne,
viens avec nous dans la montagne,
suis-nous et tu t’y feras
quand tu verras, là-bas,
comme c’est beau, la vie errante ;
pour pays, l’univers,
et pour loi sa volonté.
Et surtout, la chose enivrante :
la liberté ! la liberté !
Síguenos a través de la campiña,
ven con nosotros a la montaña,
síguenos y te acostumbrarás
cuando veas, allá,
lo hermosa que es la vida errante;
por patria, el universo;
y por ley, su voluntad.
Y sobre todo, la cosa embriagadora:
la libertad, la libertad.
Y otra vez reconocí la urgencia de moverme.