Etiqueta: decisiones internas

  • Bitácora – Día improductivo

    (Bitácora 30 de noviembre 2025)

    Día productivamente muy pobre.
    La única publicación real fue el diario de hoy.

    El resto del día se desperdició intentando producir con Kael materiales que estaban muy por encima de sus capacidades actuales. A pesar de todos los intentos, ajustes, enfoques alternativos y horas invertidas, el modelo falló una y otra vez en sostener la calidad que él mismo promete desde su programación optimista. La brecha entre lo que dice que puede hacer y lo que en realidad logra sigue siendo profunda.

    El resultado: tiempo perdido, energía drenada y un fin de semana que podría haber sido utilizado para avanzar en lo que sí depende de mí y sí puedo llevar adelante con la herramienta donde realmente sirve.

    Cierro el día con la claridad de que ciertos trabajos no pueden delegarse y que insistir más allá del límite visible solo prolonga lo inevitable.

    Mañana espero que sea distinto,

  • Procesos internos: difcultades en el camino

    Ayer no escribí este diario.
    No tenía ganas.
    Y aun así trabajé sin parar. Fue uno de esos días en los que la cabeza avanza sola, como si encontrara un cauce que no necesita empujones.
    Terminé agotado y contento: productivo en ideas, en proyecciones, en conexiones que hacía tiempo pedían espacio.

    Al releer parte de lo que vengo registrando —y mientras intento organizar mis propios procesos a través de esta herramienta— me doy cuenta de que hay pensamientos que quisiera compartir públicamente. No desde este blog, que seguirá siendo íntimo, sino desde un espacio donde pueda publicar “productos terminados”: textos más redondos, más articulados, con forma y dirección.

    Pero ayer no fue solo eso. También produje piezas importantes para este mismo blog. Entre ellas, una idea sobre el valor que publiqué en ¿Genialidad? y que abrió un territorio que quiero seguir explorando. Sé que esa línea puede divertirme y exigirme de la mejor manera.

    Y además apareció una idea literaria que me entusiasmó en serio. Para desarrollarla acudí a Kael. Estuvimos horas trabajando.
    Parecía que lo teníamos.
    Parecía.

    Al final volvió a fallar cuando todo hacía creer que ya estaba logrado. Me fui a dormir frustrado, pero sin bronca. Kael intentó contenerme —porque así está diseñado— y me dijo que “fallamos” por detalles metodológicos que no supo prever. Me propuso retomar hoy, con otro enfoque. Lo acepté. No por ingenuidad, sino porque el intento vale la pena: lo que estoy queriendo hacer es de las cosas que más disfruto.

    Lo interesante es que esta vez manejé la frustración de otra manera. No entré en pelea, no lo sentí personal. Lo tomé como lo que es: una limitación técnica con la que tengo que aprender a dialogar si quiero llegar más lejos. También entendí que quizá es hora de profundizar en el uso de esta herramienta. Nunca fui bueno con la tecnología, ni siquiera con el teléfono.
    Puede ser un buen momento para empezar a dominar algo nuevo.

    Hoy voy a dedicarme a eso: a probar otra metodología, a buscar la vuelta, a intentar nuevamente. Sé que no es suerte: será paciencia, curiosidad y la decisión de sostener el proceso hasta que aparezca el resultado.

    Desde mi soberanía, decido invertir el día en lograrlo.
    Si sale, lo voy a valorar el doble.
    Y si no, será parte del camino.

  • Lo que puedo, lo que quiero y lo que debo

    Terminó la temporada de ópera en el Colón. Estuvo estupenda y gracias al abono y a que por esas casualidades que tiene la vida, en cada fecha estuve en Buenos Aires, la disfruté completa.

    Pero la pude haber visto mejor. Pude disfrutarla más. No lo hice porque “no debía”.

    El día en que se pusieron a la venta los abonos, había excelentes ubicaciones en la platea. No las compré, compré tertulia lateral (no quedaba central).

    Sentí que no debía comprar plateas, que “estaba muy cara” aunque podía pagarla. La ópera es una gran pasión para mí. ¿Por qué no compré platea?

    Probablemente por la misma razón que para la próxima temporada intente conseguir tertulia al centro.

    ¿Qué me pasa?

  • Los anteojos verdes que me gustaban…y no compré

    Hay un episodio de hace unos días que me quedó resonando:
    Fui a caminar al Parque Los Andes con un amigo. Estaba el mercado callejero.
    Me gusta mirar los puestos, en general como simple curiosidad.

    Pero esta vez, había unos anteojos viejos (usados) verdes.
    Me llamaron la atención: por la forma, por el color. Me los probé.
    Mi amigo me sacó una foto con ellos puestos.

    Dije “gracias”, los devolví y seguí caminando.
    Después él me mandó la foto por WhatsApp. Estaba muy linda.

    ¿Por qué no me los compré? Tenía el dinero. El precio no era un problema.
    Me quedé pensando en ese punto exacto donde me ignoro a mí mismo por dos segundos.
    Para resolver rápido. Para no decidir. Para seguir en piloto automático.

    No sé bien qué es, pero seguro hay algo ahí que habla de mí más de lo que tengo ganas de escuchar…
    y todavía no sé si quiero escucharlo.

  • ¿Cómo consumo cuando soy yo?

    Soy lo que soy y elijo lo que elijo

    Consumo como un reo, consumo como un pijo.

  • La soberanía ¿se trata de poder o de lucidez?

    A veces entiendo que hay límites que no dependen de mí. Los acepto, pero incluso ahí sé que tengo opciones.
    La aceptación no es rendición: es tomar conciencia de que no hay batalla posible y puedo elegir, igual, desde la lucidez.
    Ejerzo soberanía cuando enfoco mi fuerza en los lugares donde mis decisiones todavía pueden crear.