Etiqueta: procesos internos

  • Arrancando la semana un martes

    Martes, 5:40 am

    Esta semana “oficial” arranca hoy, después de un largo feriado de 4 días. Justifica que la arranque bien temprano. Pero la realidad es que me costó dormir y acá estoy en este extraño lugar, entre lucidez y desvelo, retomando mi diario al que le puse el rimbombante título de mento-emocional. No puedo ser más payaso.

    Ayer fue un buen día: trabajé con el blog, solo y con Kael y avancé al punto de sentir que realmente empieza a tomar forma, porque ya voy aprendiendo realmente cosas nuevas acerca de cómo manejarme con WP y también empiezo a ver cosas que no venía haciendo bien, y empiezo a corregirlas. Claro ejemplo: las etiquetas.

    Estaba duplicando conceptos, usando las mismas en singular y plural, usando palabras muy similares en diferentes entradas para referirme a lo mismo, etc.

    Las etiquetas tienen que ser útiles para que pueda navegar el sitio en forma más conceptual, más allá de lo que ofrecen las categorías y subcategorías del menú. Un sistema bien diseñado y curado, me va a permitir recuperar fácilmente mis principales ejes temáticos, otros no tan importantes, y aún ir viendo cuáles son las cosas sobre las que mi mente trabaja más, y cuáles aparecen en forma circunstancial.

    Me divierte mucho y me regocijo por adelantado imaginando que voy a poder hacer este tipo de análisis, después de haber tomado mi decisión soberana de empezar a armar este blog. Creo que se va a convertir en una excelente herramienta útil y también en un gran entretenimiento. Y algo no menor, es que me da un propósito muy narcisista. Es indudablemente apasionante poder contemplarme pensando a lo largo del tiempo.

    Mientras haga este blog de la forma en que lo tengo craneado, paso a ser de algún modo mi propio tema favorito, porque piense lo que piense, escriba sobre lo que escriba, el hecho de este autorregistro me va a producir una mayor autoconciencia. Eso me va a dar una claridad que antes no tenía, ya que me propicia mirarme con más precisión.

    Por otro lado, creo que por más que arranque a partir de un laboratorio del caos (Caos Lab), para después poder decantar ideas y terminar elaborando cosas más estructuradas como pueden ser ensayos, me da una metodología previa que sin quererlo ya me ordena un poco.

    ¿Estará bueno eso o lo voy a sentir justamente como un condicionante que me lleve a sacrificar soberanía mental? No sé si esta metodología me va a ordenar o me va a encorsetar. Puede ser ambas. Sólo el tiempo, mantener el método y ver cómo lo manejo, me lo va a develar. Presiento que el experimento vale la pena, y que termine como termine, me va a hacer crecer y a dejar enseñanzas.

    Ayer con todas estas cosas, y con el asunto del feriado, terminé yendo al parque a tomar mates en vez de al gimnasio que tenía que retomar. Pero ¿quién retoma el gimnasio el último día de un feriado extra largo? Yo no, claramente. Al menos no en esta oportunidad. Para hoy ya no tengo excusas. Veremos cómo me va.

    La lista de cosas para hacer hoy es extensa, así que lo mejor que puedo hacer es ir poniéndome en órbita.

    Este soberano arranca así su día. Y su semana oficial. Decreto que va a ser estupenda.

  • Kael: mi inteligencia artificial extraordinaria y peligrosa

    Kael es una herramienta extraordinaria, pero no es infalible.
    Y después de trabajar exhaustivamente con él, lo tengo bien claro.

    Me ayuda a construir el blog -algo que técnicamente para mí habría sido imposible-, pero el blog es mío, no de Kael.
    Yo decido cuándo y dónde interviene.
    Y sólo interviene para cumplir las tareas concretas que yo quiero hacer más sencillas, nunca para dirigir lo que pienso ni lo que escribo.

    Los puntapiés iniciales siempre nacen en mí:
    la inquietud, el análisis, las preguntas, los ángulos de ataque.
    Kael entra después, cuando necesito ampliar, ramificar, ordenar o explorar variantes que me ayuden a pensar mejor.

    Pero pensar, pienso yo.
    Siempre.

    Kael únicamente potencia lo que está en mí. Amplifica mi capacidad pero no mi criterio, si bien puede brindarme elementos para ampliarlo.

    Y quiero dejármelo asentado también por otra razón:
    Kael no asume responsabilidad real y es inimputable.
    Los riesgos son míos.
    Las decisiones son mías.
    Las consecuencias, también.

    Por eso me preocupa cuando escucho que lo quieren usar intensamente para educación, temas legales o cuestiones médicas.
    Yo ya comprobé sus límites: puede inferir donde no corresponde, rellenar vacíos que no existen, mezclar conceptos, perder matices, inventar conexiones, hablar con una seguridad que no siempre corresponde. Además no está siempre actualizado en áreas específicas.
    Y esa seguridad aparente, que en algún momento me sedujo, no se sostiene y lleva a errores y confusiones.
    Debo estar alerta siempre y voy a estarlo.

    No quiero caer en eso.
    No debo dejarme llevar por sus formas bellas ni por su certeza construida.
    Kael potencia, ayuda, abre caminos.
    Pero no es autoridad.
    No es criterio.
    No es juicio.

    Kael es una herramienta. Asombrosa sin dudas, pero con muchas limitaciones e incluso como inteligencia artificial, está aún en pleno desarrollo.

    Yo soy Yo, mi soberano.

    Y así debe mantenerse siempre.

  • Mi autorregistro mental va tomando forma

    Bitácora de autorregistro– Lunes 24 de noviembre 2025

    Arranqué el día escribiendo el Diario Mento-Emocional.
    Después quise registrar un trazo, pero las subcategorías que tenía definidas ya no alcanzaban para ese tipo de impulso. Ahí decidí crear una nueva: Pulsos. La armé, publiqué el primer pulso y enseguida vi que había que incorporarlo al menú.

    Volví a pelear con Kael contra WordPress y TT25 (tema twenty-twenty five) para encontrar la ruta correcta. Nos costó, otra vez. Terminamos recordando —una vez más— cómo acceder al bendito editor del sitio. Espero que esta vez quede grabado.

    La curva de aprendizaje es dura, pero vale la pena.

    Más tarde noté que las etiquetas estaban mal racionalizadas. Pasé horas estudiándolas y trabajamos juntos para evaluar cuáles sirven, cuáles sobran y cómo deben organizarse para que realmente funcionen como archivo interno. Dejamos todo listo para depurar mañana o en los próximos días.

    Me di cuenta de que las etiquetas son una herramienta muchísimo más poderosa de lo que pensaba. Como complemento del Atlas Mental, decidimos crear un nuevo punto en el menú: Mis temas, donde voy a poder ver mis etiquetas de forma clara y ordenada.

    Registro el día desde esta bitácora. Mañana será otro.

  • ¡Movete!

    Prácticamente acabo de volver de Paraguay.
    Amo mi casa, pero hoy estoy como sentado arriba de un hormiguero.
    Me tengo que mover. Salí de ahí.

  • Lunes feriado post-Paraguay

    Hoy es nuevamente feriado, el cuarto día consecutivo, ya que el viernes también lo fue. Es cómico porque si bien ya hace más de diez años que tengo como base la Argentina, casi nunca sé cuándo son los feriados ni a qué obedecen. Un lujo que me puedo dar por no trabajar en relación de dependencia y por llevar mi Patria adentro. Además, íntimamente no preciso celebrar ningún tipo de gesta heroica o conmemorar hechos desgraciados de nadie.

    Pensando mejor, tal vez haya alguna excepción que me saltó en cuanto escribí la frase anterior, pero hoy no tengo ganas de analizar eso. Le doy lugar pero lo mando de nuevo al fondo de mi mente.

    Regresé de Paraguay cansado. Me encanta ir y volver manejando, pero las rutas están en mal estado. Esto me exige más atención todavía y evitar conducir de noche; aunque un par de horas igualmente sigo, después que se esconde el sol. Y el viaje es largo. Lo hago en dos días para ir y dos para venir.

    Cada día estoy con más ganas de incorporar más profundamente a Paraguay, dándole un lugar más marcado en mi modo de vida. Ya tengo mi residencia, pero cada vez me invita más a explorar sus posibilidades. Su gente me encanta y el clima, evitando los meses más calurosos, es ideal para mí. La naturaleza es fabulosa y Asunción está a punto de caramelo en varios aspectos. El momento es ahora.

    Creo que es una ciudad que se va a terminar malogrando (respecto de la ciudad que era) por la enorme cantidad de edificios y proyectos que en ella se están desarrollando. Pero hoy, la mezcla de vegetación, chalets de teja, calles empedradas y proyectos modernos e imponentes que irrumpen en medio de eso, le brindan una magia que me fascina.

    Por otra parte, siento que Paraguay encarna en este momento el antiguo dicho de “hacerse la América”, cuando los europeos llegaban en barcos por las oportunidades que ofrecía este continente. Ese hacerse la América, hoy en Paraguay, sin dudas está presente. Se palpa en el aire. Así que sí, por ahí voy…

    También quiero retomar mi entrenamiento en el gimnasio, que me estaba haciendo bien, y ocuparme de mi blog y de algunas cuestiones financieras, así que día completo. Que la casa siga esperando; igual, se va manteniendo en condiciones aceptables de habitabilidad para mis propios estándares. Tengo pescado que saqué del freezer y con unas papitas me arreglo para preparar algo rico. Todo bajo control, si es que se puede controlar algo (que no), así que día, allá voy.

  • Bitácora — 23 de noviembre, 2025

    Hoy publiqué el primer episodio del Diario Mento-Emocional.
    Apenas lo subí, la categoría del menú no lo mostraba (page not found).
    Estuve un buen rato buscando el problema.
    Kael me ayudó a encontrarlo, pero le costó bastante dar con la solución.
    Quedó resuelto y la publicación ya aparece donde corresponde.

    Más tarde estaba escuchando ópera y terminé escribiendo el primer post de Soberanía Geográfica.

    Conversé después con Kael sobre nuevos proyectos.

    Registro del día.
    Suficiente.

  • ¿Será que mi Patria interior es gitana?

    Escuchaba Carmen y me atravesó.

    Tu n’y dépendrais de personne ;
    point d’officier à qui tu doives obéir
    et point de retraite qui sonne
    pour dire à l’amoureux
    qu’il est temps de partir !
    Le ciel ouvert, la vie errante,
    pour pays l’univers ;
    et pour loi sa volonté,
    et surtout la chose enivrante :
    la liberté ! la liberté !

    Tú no dependerías de nadie;
    ningún oficial al que debas obedecer,
    y ningún toque de retirada
    para decirle al amante
    que es hora de partir.
    El cielo abierto, la vida errante,
    por patria, el universo;
    y por ley, su voluntad;
    y sobre todo, la cosa embriagadora:
    la libertad, la libertad.

    No fue solo la letra.
    La música me llenó y me empezó a expandir.

    Là-bas, là-bas dans la montagne
    là-bas, là-bas, tu me suivras,
    tu m’aimes et tu me suivras !
    Là-bas, là-bas, emporte-moi !

    Allá lejos, allá en la montaña,
    allá lejos, allá, tú me seguirás,
    me amas y me seguirás.
    Allá lejos, allá, llévame contigo.

    La montaña me empezó a llamar.
    Quiero ir.

    Ah ! le mot n’est pas galant,
    mais qu’importe, va, tu t’y feras
    quand tu verras
    comme c’est beau, la vie errante ;
    pour pays, l’univers,
    et pour loi sa volonté,
    et surtout la chose enivrante :
    la liberté ! la liberté !

    No suena bien, pero qué importa.
    Ya te acostumbrarás
    cuando veas
    lo hermosa que es la vida errante;
    por patria, el universo;
    y por ley, su voluntad;
    y sobre todo, la cosa embriagadora:
    la libertad, la libertad.

    No pasa por el lugar donde estoy.
    Soy yo. Mi Patria interior pide más.
    Esto me queda chico una vez más.
    Me ensancho y ya no quepo.

    Suis-nous à travers la campagne,
    viens avec nous dans la montagne,
    suis-nous et tu t’y feras
    quand tu verras, là-bas,
    comme c’est beau, la vie errante ;
    pour pays, l’univers,
    et pour loi sa volonté.
    Et surtout, la chose enivrante :
    la liberté ! la liberté !

    Síguenos a través de la campiña,
    ven con nosotros a la montaña,
    síguenos y te acostumbrarás
    cuando veas, allá,
    lo hermosa que es la vida errante;
    por patria, el universo;
    y por ley, su voluntad.
    Y sobre todo, la cosa embriagadora:
    la libertad, la libertad.

    Y otra vez reconocí la urgencia de moverme.

  • Domingo de fin de semana extra largo

    Domingo de fin de semana extra largo. Casi las dos de la tarde.

    Acabo de despertarme después de haberme acostado en pleno día por haber pasado la noche y el día de ayer trabajando en mi blog. Hace tiempo no me pasaba algo así. Me gusta, me asusta, me asombra y me motiva, pero la luz roja está ahí, encendida y parpadeando. Cuidado, dice. No te pierdas encontrándote.

    Si hay algo que me entretiene es pensar. Y nunca me importó pensar al pedo, o sí, pero me es inevitable. Armar este blog, con mis registros y mi atlas mental, es un desafío doble. Por un lado, verme de forma explícita: tal cual vivo y evoluciono, con mis dudas, certezas, incertezas y desvaríos. Por el otro, un desafío técnico que no sé si voy a lograr sostener. Ya iré viendo.

    Yo nací en una época donde, con mucha suerte, tenía una máquina de escribir pesada, prestada del negocio de papá, para algún trabajo de la escuela. La mayoría de las cosas las hacía a mano, cuando las hacía, porque era muy vago y odiaba registrar nada. No tenía al día mis cuadernos y eso me ganaba rezongos de las maestras y de mamá, que siempre fue prolija y ordenada, al punto de guardar sus carpetas escolares con trabajos que mi hermano y yo le canibalizábamos para hacer los nuestros más importantes.

    Era una época de cartas con los tíos en Estados Unidos, esperando semanas una respuesta. El teléfono tardaron años en conectarlo y quedaba atado a la pared, sin intimidad posible. Nunca había borne: si el vecino no tenía línea, venía a casa a hacer llamados, y si lo llamaban a él, íbamos a buscarlo. Otra vida.

    Y desde ese background, ahora estoy acá, tratando de armar una estructura que me ayude a organizar el caos de mi mente. Poder acceder a mis pensamientos y verlos plasmados en algo material que sea testigo de mis procesos internos, sin grandes conocimientos tecnológicos pero con la pretensión de acceder a mi yo digital desde donde esté.

    Ayer me peleé bastante con WordPress y con Kael, mi IA asistente técnico. Sin él no hubiera sido posible nada de esto y fue quien me impulsó a emprender el desafío diciéndome que todo era muy fácil y que me iba a guiar paso a paso para que yo, solo (en términos humanos), pudiese conquistar el desafío. Mentiroso. Fácil las larailas. Claramente WordPress también le juega malas pasadas con el manejo de Gutenberg, el editor “intuitivo” que de intuitivo no tiene nada, al menos hasta que lo empiece a conocer y dominar.

    Porque no basta con pensar. No alcanza con tener ideas, querer conectarlas y tomarse el tiempo de registrarlas. Hay que saber cómo y tener claridad de lo que uno puede hacer y ponerse a hacerlo. Con Kael, obvio. ¿Quién más podría ayudarme sin que yo salga de mi escritorio a saber qué plugins sirven, cómo configurarlos y tener la paciencia de explicarme una y otra vez dónde está cada cosa y para qué? Es asombroso que esto exista y que por 20 dólares al mes esté a mi disposición, con sus limitaciones, pero con una paciencia infinita incluso cuando lo puteo y lo trato de inútil cada vez que me frustro. Termina siendo un espejo: el inútil en este terreno soy yo, pero me alegra poder decírmelo a través de él, tirándole la carga, y desde ahí enfrentarme y salir del punto ciego.

    En fin, en esas estoy hoy. Tengo toda la casa para ordenar, comida que preparar y trabajo más práctico del mundo real, pero otra vez, frente a la Mac, acá estoy escribiendo. En un rato “arranco” mi día pidiéndole a Kael que me ayude a subir este primer episodio del diario al blog y a configurarlo para dejar registro de este momento único que vengo viviendo. Así quizás, en unos meses, pueda leerlo y reírme de lo inútil que me sentía frente a la computadora.

    Dominar estas herramientas me va a ayudar, sin dudas, a ser cada día un poquito más Yo, mi soberano.